Pani Poni Dashu!

Pani Poni Dashu!

En ocasiones me da la impresión que los mangakis, animadores y harta gente involucrada en la creación de historias que nos sorprenden y nos llenan de emociones, de vez en cuando sufren de una “uber” saturación de ideas e imágenes captadas en la cabeza e inconteniblemente: Explotan.

Cuando se trata de un simple mortal que apenas y puede con sus ideas y situaciones cotidianas como tomar café y llegar a tiempo al trabajo, o algo así, pues cuando nos explota la cabeza sencillamente lo apaciguamos con una buena cerveza fría o con unas tranquilas 8 horas de videojuegos.

Sucede entonces que si no eres un mero mortal y tienes la habilidad de transferir la energía de una explosión de ideas y canalizarla ya sea escribiendo un guión o haciendo muchos dibujitos, es entonces cuando surgen “bocadillos cómicos” tan complejos como Pani Poni Dash!.

En medio de un ambiente por demás visitado, es decir, el típico slice of life/school/chibi nos encontramos a Rebecca Miyamoto (Becchy) como una adorable mini profesora ultra genio que tiene a una partida de idiotas por alumnas y un montón de extras de cartón para ambientar. Y como dijera el otrora genio cómico Cantinflas “ahí está el detalle”. ¿Extras de cartón? Detalles hilarantes como un usagi parlante deprimente y con la voz más lastimera que pudieron encontrar que tiene un extraño, extrañísimo “affair” con un gato (que se cree Dios) que vive dentro de una máquina dispensadora de refrescos tibios. La frase absurda mejor forjada en la lengua animesca de un excelente entendimiento del “engrish” como puede ser O-mega Kawaii pronunciada hasta el cansancio por Himeko pero superada por su segunda frase Maho!

Pani Poni Dash! Es como los buenos animes, una serie que es para verse varias veces y poniendo atención cada vez a diferentes detalles, porque siempre habrá algo que descubrir entre las situaciones, referencias y loqueras que solamente podrían concebirse como el producto de una explosión creativa con unos toques de locura.

Y en el fondo, detrás de lo que parece un sinfín de “cosas que pasan” existen varias historias interesantes, incluyendo mi favorita que son los dilemas en la cadena de mando que sufren los operadores de la nave extraterrestre que vigila a los personajes y su complicado comandante.

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