Campo de las hojas de Otoño o Akihabara, fue un lugar muy recurrente dentro de mis pensamientos adolescentes.

Desde pequeña pude identificar que cosas me gustaban y cuáles no, viajar fue de las cosas que supe, siempre amaría hacer, y dentro de la categoría de viaje, se desglosó también a donde me gustaría ir y a donde no. Por ejemplo, si iba a Los Ángeles, California, sabía que irremediablemente quería conocer Hollywood Boulevard y a hacerme un tatuaje, en Nueva York tenía que ir al puente  Brooklyn, asistir a una obra en Broadway y comer un hot-dog. Así supe que cuando fuera a Tokyo tenía que ir a Akihabara. 

Mas o menos sucedió de la siguiente manera:

Ocurrió durante el 2010, mi universidad organizaba un viaje a Foodex, la expo de alimentos y bebidas mas grande el mundo ¿en dónde?, para mi suerte, en Tokyo. Nunca antes había asistido a viajes escolares,  en ese momento, yo llevaba la clase de “Business in the World” y el profesor estaba muy emocionado, casi como yo de hacer el viaje. Le pedí de rodillas a Hosoya San que por favor me pagara el viaje, el cual considerando viajar hasta Tokyo, fue muy barato.

No indagaré en todos los detalles del viaje, después les contaré de más cosas acerca de él, por el momento solo me concentraré en Akiba -tambien conocido así-  , como era de esperarse gran parte del viaje la pasé en Foodex, pero a mi primer momento libre, huí a Akihabara, como dato curioso, a parte de que Tokyo es muy organizado y su sistema de metro subterráneo es increíble, se me daba muy natural andar por sus calles, como si supiera exactamente a donde ir o como si entendiera todos los letreros, así que sin problemas llegué ahí.

Desde el momento 1 en que te bajas del metro te das cuenta : welcome to geekland, eso gritan sus calles, su gente, su ambiente… lo primero que pensé fue : vamos a comprar algunos Evangelions *_*  así que comencé a caminar no muy segura de hacia donde iba, cuando en la primera esquina una señorita me regala un paquete de pañuelos desechables, con un dibujo de nada mas y nada menos que de Rei Ayanami ¿que pensaban estas personas? ¿Acaso se querían comer mi alma? ¿Personalizaban Akihabara a tu gusto? la cabeza me daba vueltas, Maids por todos lados y de todo tipo gritando al unísono con su voz chillante, “nerdos” corriendo de un lado a otro cargando alguna consola o bolsas de Yodobashi, maquinas UFO´s repletas de peluches … Alto, me tenía que concentrar, encontrar un mapa.

Encontré el mapa, pero no sirvió de mucho, traía la dirección de una tienda de figuras, pero solo Buddha sabía como llegar, hasta que veo un trío de lo que podrían ser mis mejores amigos, unos jóvenes de lentes, jeans y playeras de video juegos, como puedo, explico mi necesidad por llegar a la dirección y creo  que saben perfectamente a dónde llevarme.

Recorrí tiendas de figuras por horas, contaba los yenes en mi cartera para decidir cuál me compraría o que tendría que sacrificar para poder escoger alguna otra; El maid café era costoso, así que preferí comer en un Resturancito de la calle principal – te recomiendo esos, la comida sale en un aproximado de 880 JPY ( $150 pesos) y trae té, arroz, camarones y sopa miso, o también puedes comprar Takoyakis recién hechos (con gran cantidad de variantes) y no sufrir hambre.

Fui a ver las cámaras digitales también, las cuáles no recomiendo, por que aunque sean las mas recientes, los instructivos vienen en japonés y las garantías no son válidas en México, compré mil “charms” para mi celular y admire a las Maids gritarle a todos los que pasaban – no intentes tomarles foto, en cuánto ven una cámara huyen, no me preguntes como, pero se esfuman- solo diviértete viendo sus coloridos trajes y los miles de accesorios que traen encima.

Así terminó mi primer día en la historia de Akihabara, salí de ahí muy tarde, incluso recibí un poco de lluvia y me tuve que resguardar, más por el bien de todas las figuras que había comprado que por el mío. Me dio tiempo de cenar una sopa caliente en la estación de metro y regresar sana y salva al hotel.

Mientras decido contarles mi segunda aventura en Akiba, les dejaré una serie que me encanta, me hace reír el capítulo entero y aunque no veo novelas japonesas, esta es buenísima, aparte de que bueno, el protagonista es un chico de Akihabara, quizá mi versión masculina:

Les daré mi mejor consejo, algo que aprendí durante ese viaje y les podría ser útil a ustedes también : Aunque las barreras del idioma nos separan, los Japoneses son personas muy amables y respetuosas, si te encuentras perdido, intenta preguntarle a quién sea por ayuda u orientación, si encuentras un puesto de policía : mucho mejor.

La verdad es que SI se esfuerzan mucho por entenderte y darse a entender, tanto que a mi en lo personal me desesperaba un poco, en ocasiones sacaban su computadora para intentar traducir o mostrarme mapas – de verdad- así que seguro no tendrás problemas.

¿Que sería lo primero que visitarían en Akihabara? ¿Tiendas de figuras, de electrónicos, un maid café ?

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