En mi ignorancia grandilocuente (¿esa palabra existe?) siempre imaginaba el archipiélago nippon como tres grandes masas de roca volcánica coronados por el monte Fuji en donde lo único que creíia eran vías de tren bala y antenas de celulares. Para mi gran fortuna la naturaleza inventó el Discovery Channel y me sacó de las tinieblas.

Resulta que Nippon está formado por miles de islas pequeñitas cercanas a lo que yo me imaginaba originalmente y tres grandes islotas, ubicadas a lo largo de una gran extensión de territorio. Claro, le agradecemos a Mercator y sus proyecciones además del imperialismo yanqui por los mapas de nuestras papelerías que en realidad distorsionan la realidad y nos ocultan la verdadera proporción de las cosas. Si, la verdad solo quería hacer una pequeña mención a los mapas, pero bueno, eso es aparte. El punto es que Japón cuenta con una amplia (aunque no vasta) gama de climas. Desde el casi tropical aunque no tanto pero si agradable clima cálido de Okinawa, ahora entiendo porque en todo el anime los chicos pasan sus vacaciones soñadas ahí, es como el Acapulco de nosotros; hasta el gélido cuasi nórdico invierno prolongado de Hokkaido, territorio donde se ubica Sapporo lugar de origen de la famosa cerveza (si, también quería mencionar el alcohol).

Entonces resulta bastante común toparnos con esas imágenes invernales tan románticas donde la nieve cae mientras los besos y abrazos calientan. Pues claro, ahí si les cae nieve, acá en México también pero es más como granizo y cosas medio calamitosas que son más evidentes en el norte, aca por el centrito y sur nomás nos imaginamos la nieve o la disfrutamos de diferentes sabores.

Y es así como por fin llego a lo que quería: según el título de este post. En más de un anime pude notar que por momentos la mesita de centro en donde suelen pasar muchas cosas como las discusiones familiares, la televisión, las celebraciones y hasta el romance pues en ocasiones tiene un mantelito largo y otras no. Pero resulta que no es un mantelito, es un futón ligero (o sea: un mantelito) y la mesita es un kotatsu la cual cuenta con una fuente de calor oculta por debajo de la mesa.

Desde siempre el sobrevivir a las inclemencias del clima ha sido el orgullo de la humanidad, desde los primeros hombres (y mujeres) habitando cuevas para huir de las tormentas, hasta nuestros grandes rascacielos con clima controlado y ventanas polarizadas que regulan la temperatura “inteligentemente”. La solución para el invierno cuando tienes una casa pequeñita principalmente hecha con madera, bambú y papel pues no es una gran calefacción pues la falta de aislante hace necesaria mucha energía para mantener caliente una habitación.

Es entonces cuando surge el kotatsu, desde trocitos de carbon incandescente, pasando por teteras y hasta hornillas eléctricas, el kotatsu ha ido evolucionando para seguir un principio básico: mantener calentitos a los habitantes de una casa. Así pues, lo único que hay que hacer es estar sentado cerca de la mesita, cubrirse con el mant… digo futón y acercar los pies para tenerlos calentitos y así poder pasar el tiempo sin sufrir por el frio invernal. Yo quiero uno.

Aquí les dejo una imágen que encontré en un blog donde nos platican más sobre la utilidad y belleza del kotatsu

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