En plena víspera del fin del mundo, no puedo pensar en un anime más apocalíptico, emblemático, enfermo, brillante… que Urotsukidōji. Por lo que quisiera escribirles sobre esta serie y su influencia en la industria del anime, en mi vida y que marcó a toda nuestra generación

Urotsukidōji: the legend of the Overfiend.

Corría el año de 1993 y yo terminaba mi último año de secundaria y me disponía a entrar a preparatoria. Los primeros días de escuela corrieron bastante grises; yo iba a la escuela, estudiaba, comía y regresaba a dormir para repetir la rutina al día siguiente y así sucesivamente. Sin embargo poco a poco fui haciendo más vida social hasta el punto que el instituto se convirtió en algo así como mi segundo hogar, sobre todo cuando encontré gente que como yo, disfrutábamos de las cosas buenas de la vida: las películas, los videojuegos y por supuesto el anime

Como bien narró mi amigo Iván al conocerme: “Mi madre me había advertido que  al entrar a la preparatoria necesitaba comportarme como un adulto, debía esconder mi afición a los videojuegos y al anime, pues ningún compañero lo entendería y me verían feo”, mientras yo reía maniacamente y le pasaba “una segunda” tanda de VHS con tesoritos… material de estreno que iba consiguiendo a base de trueques. Los animes de aquella época se conseguían en base de cambios entre fanáticos, y obviamente conseguir una copia de “segunda” generación era todo un logro (no se rían muchachitos, no existía el internet, la gente “captaba” la música sintonizando la estación de moda y dándole click al “rec” del KCT).

Conocía a muchos, pero yo era de los pocos locos que me había enrolado en clubes de universidades y escuelas extranjeras para el intercambio de VHS por correo (¡Válgame dios!), también me aventuré a conseguir originales, pero para hacer una comparación un VHS de anime de media hora solía costar lo que ahorita 5 blu-rays de películas nuevos, y no quiero recordarles la situación económica que en 1994 tuvo un quiebre terrible en México. Era un vicio caro y muy difícil de mantener, razón por la cual cada vez que nos caía una joyita la festejábamos al grado de hacer proyecciones, grupos de enfoque, discusiones, etc. Era normal ver y repetir el mismo anime varias veces con los amigos.

Ya era yo todo un dealer del anime, cuando conocí a Jorge Luján quien era mi profesor de inglés, al platicar con él recuerdo que me decía que se había apuntado para recibir una beca para estudiar en Japón, y de su interés en la cultura y el idioma japonés. Se me hizo raro que al platicar con él, no fuera un Otaku por lo que le platiqué de mi afición y él mismo antes de que le ofreciera algo me pidió si le podía “prestar” algo de ese famoso anime. Le presté primeramente: Akira, The Guyver, Project A-ko, Macross… ¡no le gustó nada!, ante tan poco prometedor e infértil tierra, estuve a punto de darme por vencido y catalogar a Jorge como “no apto para el anime”, sin embargo me enteré que Jorge era gran fanático de Peter Greenaway quien es un director de cine galés, así que decidí darle una probadita al trabajo de este director. No trataré de hacerles creer que entendí algo del cine de Greenaway (yo era dealer de anime, no de mota) pero algo sí tenía en claro: si quería impresionar a Jorge tenía que utilizar… palabras mayores… algo que… perturbara

Saqué del baúl “handle with care” un VHS y le llevé a Jorge Luján “Urotsukidōji: Legend of the Overfiend”.

Al día siguiente, al entrar al salón de clase pude ver su cara al cruzar la mirada y ver como abría grandemente sus ojos. Tuvimos que esperar a que terminara la clase, para que me acercara y me estrechara la mano con una sonrisa de lado a lado “No mames… no mames… ¿tienes más?”. No por nada la obra maestra de Hideki Takayama basada en el manga y trabajo original de Toshio Maeda es considerada como el anime más bestial de su época. Prácticamente inventó la violación de tentáculos (y su género posterior en el anime), fue criticado por Maeda quien inclusive se refirió al anime como “repugnante, cruel, sadístico y aún así… brillante”. En su manga no existía tal cosa con los tentáculos fue Takayama quien se tomó ciertas libertades en el anime, convirtiéndolo así en una obra de culto

 Urotsukidōji no solo es popular por su bestialidad, horror, escenas de sexo explícito, violencia, degradación humana… Maeda era reconocido en Japón por su capacidad de crear historias novedosas y esquemas complejos de historia a diferencia de la mayoría de los artistas de manga erótico de su tiempo.

Existen tres dimensiones paralelas: la de los demonios (makai), los humanos (ningen) y Los hombres bestia (Jujin), la leyenda cuenta que cada 3000 se unen las tres, para la reencarnación del tremendamente poderoso Gran Señor (Chōjin, Overfiend) del mundo humano, quien traerá un nuevo mundo de paz. A esta profecía, dedica su vida entera Jyaku Amano quien es un hombre bestia quien por trescientos años ha buscado al Overfiend infiltrándose en el mundo de los humano. Por el contrario los demonios de la otra dimensión buscan matar al Chōjin antes de que una los reinos, eso si, sin abandonar sus torcidos hábitos de violarinocentes adolescentes humanas en el camino.

¿Podríamos definir esta obra como un “hentai” del fin del mundo? – difícilmente, hoy en día la palabra hentai define un género de anime erótico/pornográfico, cuando esta obra tiene elementos hentai, también hay círculos de apreciación donde le han catalogado como horror, ficción, distópico y (por supuesto) absolutamente solo para adultos. La traducción en inglés deja que desear, pero frases inmortales y célebres como “Te mostraré placeres más allá de este mundo” ó “mira como se viene” ó “solo quiero violarte”; hacen que valga la pena.

 Para crear un mundo nuevo, primero es necesario destruir el anterior. Los tintes apocalípticos, de renacimiento, purificación y purga de pecados a este nivel; pocas veces son llevados tan drástica, gráfica y dramáticamente al anime (solo Evangelion, Saikano y Urotsukidōji lo lograron de manera decorosa, por decir algunos). Lo más interesante de la obra, es el final adverso completamente contrario a lo que Hollywood suele ofrecernos y aún así, tenerte al filo de la butaca con la boca abierta. Los recursos narrativos de engarzamiento, regresiones (flashbacks), progresiones (flashfordwards), los cuales utiliza constantemente Maeda y Takayama, mantienen una narrativa muy cinematográfica todo el tiempo.

Recuerdo la escena del hospital, cuando revive el Chōjin y viola a una enfermera; convertirse en un demonio gigante y atacar destruyendo todo el lugar, absorbiendo a cuanto humano se le cruza enfrente con los falos gigantes… escuchar otra frase célebre de un camarada: “literalmente, se los está llevando la verga”

Urotsukidōji tuvo varias versiones, la primera apareció en el mercado norteamericano como una película, editada por Central Park Media. Esta recopilaba las tres OVAs japonesas de 1987-1989 en una sola “película”, la cual años después fue reeditada y relanzada por Anime 18 sin censura. Dios mío, hasta ahorita les había hablado de la versión “censurada” que por años vimos en los clubes de anime universitarios. No fue hasta años después que mi estimado amigo Josekki (ex-miembro del Escuadrón Hentai) me trajo la pervert collection (perfect collection) ante mis atónitos e incrédulos ojos mientras decía la frase inmortal: “¿Qué pudieron haberle censurado a esta madre?”. Ese día perdí lo poco que me quedaba de inocencia: me sentí como el niño de South Park que le dan “Backdoor Sluts 9” en vez de “El señor de los anillos” y ya no quiso jugar más con sus amigos.

Esta edición es poco más que un tesoro, es prácticamente imposible de conseguir y su edición de LDs sigue siendo el santo grial del Escuadrón Hentai

Podría terminar aquí este review… pero existen varias interrogantes que deben ser constestadas todavía: ¿qué le presté a continuación a Jorge Luján?,  ¿qué diablos es el Escuadrón Hentai?, ¿a poco si es lo mas cañon de hentai en el mundo?

 Cuando Jorge me cuestionó: ¿qué más podría haber después del final del mundo?, le presté Urotsukidōji II: Legend of the Demon Womb. (Alias OVAS 4 y 5) y regresó nuevamente a estrechar mi mano: “¿Máquina violadora nazi para invocar demonios?.” ¡Genius!.

Del Escuadrón Hentai, no puedo decir nada… ya que estoy bajo juramente de sangre de no revelar sus secretos. Pero puedo contarles que era un grupo de anime, que se reunían a intercambiar y ver lo último y más nuevo de hentai en la zona de satélite en el estado de México (a estas reuniones, NUNCA faltaba alguno de sus miembros).

Lo feo viene a continuación: la calidad de la historia y la animación de esta mítica saga se fue degradando paulatinamente con cada secuela, a tal grado que la parte cinco quedó inconclusa. (para mi, solo Legend of the Overfiend y Legend of the Demon Womb valen la pena). En 2002 se liberó una nueva saga de Urotsukidōji que fue un reboot de la serie original (altamente criticada por los fanes, por su mala animación y violencia explícita extrema).

Ya no fue lo mismo.

Así que, allí lo tienen. Mi recomendación para este “fin del mundo” es definitivamente Urotsukidōji (películas 1 y 2—Ovas 1-5) así que no dejen pasar esta oportunidad este 21 de diciembre del 2012. Si les cuesta trabajo decir el título, se vale llamarle Urotsu-te-kojo (de todas formas, así le dijeron varios por años).

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