En esta ocasión les compartiré una historia que me contó mi sensei hace algunos años titulado: Hana saka jiisan (el anciano que hacía florecer).

Hace mucho mucho tiempo, en algún lugar había una pareja de ancianos muy bondadosos que vivían solos.

Un día mientras él caminaba rumbo a su casa encontró un pequeño perrito blanco que tenía hambre.

El anciano se compadeció de él y lo llevó a su casa. “Te llamarás Shiro” – le dijo el anciano- y lo cuidó y alimentó con mucho cariño.

Un día Shiro estaba muy inquieto  y señalaba insistente una parte del jardín. El anciano fue y excavó en ese lugar ¡y encontró un tesoro!!!

¿Pero qué creen? No todo puede ser felicidad y resulta que junto a la casa del anciano buena onda, vivía un anciano muy envidioso y amargado, quien al ver que su vecino era muy feliz por tener a Shiro y que éste había encontrado un tesoro un día llamó con engaños al perrito y lo forzó a que buscara tesoros en su jardín.

Shiro le indicó un lugar al anciano envidioso pero al excavar solo encontró basura, así que el anciano mala onda estaba muy enojado y ¡¡¡mató a Shiro de un golpe!!! O_O

El anciano amable estaba muy triste de haber perdido a su fiel amigo, así que con mucho cariño lo enterró en el jardín. Los dioses vieron el cariño que le tenía el anciano al perrito, por lo que al poco tiempo nació un árbol en ese lugar.

Un día el anciando amable soñó que Shiro le indicaba que hiciera un usu (una especie de molcajete/mortero de madera)  utilizando el árbol y que hiciera  bolas de arroz. Su esposa le dijo que eso era una señal y que tenía que hacer lo que le dictaba el sueño, con lo que el anciano hizo lo que Shiro le indicó en sueños, pero cuando lo utilizaba del usu brotaba dinero mágicamente.

Al enterarse de esto el anciano envidioso robó el usu e intentó hacer lo mismo, sin embargo, el resultado fue totalmente opuesto; Nuevamente lo único que obtenía era basura al utilizar el usu. Indignado y lleno de ira lo rompió y quemó completamente.

El anciano amable al ver lo que había quedado del usu, que era en parte un recuerdo de Shiro, recogió las cenizas y las guardó.

Nuevamente Shiro se apareció en sueños y le dijo que arrojara las cenizas en unos árboles secos. El anciano a la mañana siguiente le contó a su esposa y ella le dijo que obedeciera al sueño.

El ancianito hizo lo que tenía que hacer y aventó cenizas sobre un árbol seco de Sakura y entonces… ¡¡¡floreció de nuevo!!!

El anciano estaba muy feliz y emocionado así que empezó a aventar ceniza mientras corría alegremente diciendo “¡¡Vamos florezcan, despierten!!”

Mientras esto ocurría pasó por ahí el gobernante y al ver los prodigios que hacía el ancianito logrando que florecieran los árboles le dió muchos tesoros y lo felicitó, llamándolo también hanasaka jiisan (hana = flor, saka= viene del verbo florecer y jiisan = anciano).

Una vez más el anciano envidioso trató de hacer lo mismo, así que robó parte de las cenizas del usu y las empezó a esparcir en presencia del gobernante, pero al hacerlo le cayó ceniza en el ojo con lo que se enojó muchísimo y mandó a encarcelar al anciano egoísta.

Medetashii, medetashii (oséase que ya acabó el cuento).

Esta historia es un cuento infantil muy conocido en Japón, ¿les gustó? Hay detalles que no recuerdo bien, así que se aceptan sugerencias y comentarios 😀

¡Me voy!

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