A continuación te presentamos esta interesante reseña de Ookiku Furikabutte (Big Windup!), un anime de béisbol que ha causado furor en Japón y cuyo manga se mantiene en el top 10 de popularidad en tierras niponas.

Cuando le conté a una amiga que veía un anime de deportes para reseñar en anime.es su primer comentario fue que el género en general “le aburría”, cuando a esto sumé que se trataba de una historia de béisbol su desinterés fue más notorio. ¿Acaso el béisbol es un deporte aburrido

Por supuesto, la respuesta más honesta sería que todo es cuestión de gustos, que a quién le gusta el futbol posiblemente no le agrade el béisbol o que a quien gusta de animes deportivos le aburran los de aventuras. En mi caso, me agradan los deportes y la animación basada en ellos, aunque en cuestión de béisbol mis escasos conocimientos se basan en las muy esporádicas veces que he visto la Serie Mundial

Ookiku Furikabutte 1

Debido a esto, cuando me acerqué a Ookiku Furikabutte (OoFuri), anime basado en el manga del mismo nombre creado por Asa Higuchi y también conocido como Big Windup!, mi primer conflicto no fue ni con la trama, ni con los personajes o la animación, sino con la terminología usada en sus diálogos. Y es que, como yo, posiblemente muchos de los que deseen o comiencen a ver esta serie sin ciertas nociones básicas del lenguaje del béisbol, entenderán poco más de la mitad de lo que se dice. Como cuando se aprende un nuevo idioma, mi mejor acompañante fue el “Diccionario Inglés/Español del Béisbol”. Todo fue más fácil después:

No hay excusas en el desarrollo de OoFuri: en ningún momento el deporte pasa a segundo plano para contar una historia de amor o algún conflictísimo asunto psicológico; la historia se basa sólo en el béisbol y si tuviera que decir que hay algún “mensaje” intrínseco serían las emociones que provoca dicho deporte. Lo cierto es que la trama no necesita algún elemento adicional, es capaz de sostenerse de la forma en que se nos muestra desde el comienzo (algo que en lo particular me ha atraído mucho): hablándonos sobre y desde el béisbol.

Foto grupal del equipo de Nishiura (excesivos senos)

Así conoceremos al personaje principal, Ren Mihashi, pitcher cuyo principal atractivo debería de ser la carencia del mismo: no es muy hábil, no tiene iniciativa, carece de una personalidad atractiva y tampoco es carismático… siendo honesto, podría incluso resultarnos molesto (al menos hasta que nos acostumbremos a su carácter pusilánime).  A estas alturas podríamos colocarlo como personaje secundario en cualquier otra historia y todo tendría sentido, sin embargo, su posición tanto en la trama como en el diamante es fundamental y eso sólo se irá confirmando con cada episodio.

A partir de Mihashi se desenvolverá la historia de OoFuri, un grupo de estudiantes de primer año de secundaria decide entrar a los torneos previos al Koshien (el torneo de béisbol de secundaria más importante en Japón) dirigidos por una entrenadora de excesivos senos. La narración es muy discreta, sin embargo, esto no deberá desilusionarnos.

Expresión típica de Mihashi

A diferencia de otros deportes, el béisbol no tiene un límite de tiempo y puede llegar a prolongarse demasiado. Algo que celebro de algún modo en OoFuri es que nos presenta una situación similar: hay partidos que pueden llegar a durar más de 5 capítulos, lo cual podría resultar excesivo para muchos de los que lean esto, sin embargo, en un anime cuyo motivo principal es el deporte, será en la acción del mismo en donde veamos los mejores momentos de la trama: los conflictos, la evolución, e incluso, la identificación con los personajes se dará después de escuchar “Play Ball!”.

A su vez, será en cada duelo en donde veremos los mejores momentos de la producción: fluidez en cada una de las acciones (más de una vez el movimiento de un bateo errado o de una gran carrera nos emocionarán), acercamientos y cámaras lentas cuidadosamente utilizadas para generar sentimientos de emoción o tensión según sea el caso; incluso los momentos más graciosos se darán por expresiones deformadas de los personajes al momento de jugar. En el plano del audio sucederá lo mismo, al lado de los efectos sonoros propios del béisbol y un score que puede llegar a sonar repetitivo, lo que más me entusiasma de OoFuri es el uso del silencio, finamente seleccionado para potencializar las emociones de escenas importantes.

Equipo de Nishiura

Si tuviera que hablar de un concepto básico en la historia de Mihashi y su equipo sería la sencillez. Como dije anteriormente, la narración no necesita más que al béisbol para contarse y, aún más, ya dentro de los partidos agradezco que no veamos ningún movimiento sobrenatural que deforme de improvisto al juego (algo que sucede en muchos animes deportivos).

Su trama avanza del mismo modo, todos los elementos que he mencionado fluyen de manera tan natural que hace de OoFuri un anime mucho más brillante. Luego la pregunta: ¿Acaso el béisbol es un deporte aburrido?

En este momento puedo decirles que no, que el béisbol de esta serie no es nada aburrido y que a pesar de tener partidos tan largos, los guionistas han trabajado muy bien para dar altos y bajos a cada personaje de tal manera que terminaremos por involucrarnos en su desarrollo. Este sentimiento de unión con los jugadores se debe a un elemento muy íntimo en la historia: gran parte de lo dicho son en realidad monólogos al momento de batear, lanzar o atrapar una pelota; de algún modo nos acostumbramos a estar dentro de la mente de cada personaje (notarán que aprenderse sus nombres será más fácil de que se imaginan) y de ahí que en cuestión de algunos episodios podamos sentirnos como parte del equipo de Nishiura

Juntos somos uno mismo

¿Recomiendo Ookiku Furikabutte? Por supuesto, no obstante, quienes lo vean deberán, si no están familiarizados con el juego que narra, ser pacientes e interesar abrirse a una historia más cerebral de lo que pensaríamos al hablar de un anime deportivo. Por lo demás considero que es una historia que merece una oportunidad. Claro, no por nada el manga se mantiene en los primeros lugares del ranking de ventas en Japón.

© Asa Higuchi • KODANSHA / Oofuri Project

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