¿Qué pasa cuando la damisela en desgracia en vez de ser una heroína sufrida es herida de tal manera que en lugar de llorar por los rincones quiera vengarse de áquel que la lastimó y sus demonios internos son liberados a tal grado que se convierten en una verdadera pesadilla para quienes se atrevan a desafiarla?

Skip Beat nos cuenta la historia de Kyoko Mogami, una chica alegre muy apesar de su trágico pasado, quien ha decidido mudarse a Tokyo una vez ha terminado la secundaria para seguir a su mejor y único amigo de la infancia, y de quien por supuesto está locamente enamorada, al grado de conseguirse tres trabajos con tal de pagar el penthouse donde viven y cumplirle a este muchachito cada uno de sus costosos caprichos. Invierte todo su salario en él, y ella ni para unos chicles le alcanza. ¿Hasta dónde podemos llegar cuando queremos lo mejor para esa persona especial?

El joven en cuestión es un nuevo idol cuyo nombre artístico el Sho Fuwa, su verdadero nombre es Shotaro cosa que sólo su familia sabe, incluida Kyoko. Este cantante en ascenso, a pesar de todos los sacrificios de su amiga, parece no importarle pues al estar iniciando su carrera en la industria musical lo único que lo tiene preocupado es mantener una imagen de metrosexual y ganar el puesto de la estrella número 1 en todo Japón, lugar que actualmente está ocupado por Ren Tsuruga, un excelente actor y por obvias razones muy guapo. Sho lo declara como su enemigo a vencer, aunque ni siquiera lo conoce, y Kyoko hereda este sentimiento de desprecio sólo por seguirle la corriente y agradarle.

Kyoko podría ser considerada una fangirl, sin embargo los sentimientos que tiene hacia Sho van más allá de una admiración obsesiva, ella en verdad lo ama y es por esa razón que en el momento que ella descubre que el cantante sólo la ve como una sirvienta, alguien de quien aprovecharse y sacar ventaja, ese puro sentimiento se transforma en verdadero odio. Yoshiki Nakamura, autora del manga, hace referencia a una caja de pandora con la cual todos nacemos, pero debido a determinadas circunstancias cuando se abre libera nuestros demonios internos.

Sho describe a Kyoko como una chica común y sin chiste, una aburrida pueblerina con quien sus padres lo quieren casar. Kyoko escucha esta conversación entre el idol y su manager y jura vengarse, pero Sho la reta diciéndole que la única manera de lograrlo es en los escenarios.

¡Challenge accepted!

Es así como Kyoko se propone ser la mejor actriz de Japón y cumplir con su venganza, aunque no tenga la vocación para hacerlo, pero descubriendo que si tiene un talento inato que la ayudará a lograrlo.

Skip Beat nos introduce al mundo de la farándula nipona aun si tiene un poco de fantasía, es ahí donde conocemos al extravagante Lory Takarada, Presidente de la Agencia LME y quien le da una segunda oportunidad a Kyoko tras su primer audición fallida creando exclusivamente para ella la sección Love Me (Ámame) en la cual esta tenaz muchachita deberá realizar diferentes tareas vistiendo un llamativo overol rosa a fin de encontrar ese sentimiento que perdió, pues en palabras del propio presidente, si la niña de verdad quiere ser actriz tiene que amar a su público y en esa primer audición, a pesar de haber logrado una actuación notable, su carencia de amor fue su falla.

Así mismo tiene la mala fortuna de toparse con Ren, quien es el valuarte de LME, y éste desaprueba por completo su motivación para convertirse en actriz, sin embargo es de los primeros en descubrir el talento oculto de Kyoko y si bien al principio  dudaba de sus capacidades actorales conforme la va conociendo la ayuda de muchas maneras, incluso sus pasados están conectados sin ellos saberlo.

Relaciono a Kyoko con el cuento del Patito Feo pues de ser una chica más del montón, opacada por el brillo de Sho, al liberarse de él comienza a descubrirse, llegando a ser una actriz reconocida y gracias a su tenacidad las personas a su alrededor también cambian.

El anime cuenta con 26 episodios, sin embargo el manga sigue publicándose y las cosas se están poniendo buenas, sobre todo en el triángulo que forman Sho-Kyoko-Ren. Se trata de un buen shojo con toques cómicos, y a diferencia de otras historias, tenemos que esperar más de la mitad de la serie para ver una beso y ni siquiera muy romántico, pues a pesar de que es amor es el tema central se trata de ayudar a Kyoko a encontrar su propio camino.

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