Tal como dice Ryuuji al momento de conocer a Taiga, tal parece que fue bordada a mano, una verdadera Tsundere, pequeñita, con mucho carácter y despreocupada, todo esto coronado con el hermoso trabajo de la seiyuu Kigimiya Rie. Pero como todo en la vida, no podemos juzgar un libro por la portada, Aisaka Taiga es una chica fuerte físicamente pero con un lado sensible lleno de ternura y emoción aunque por momentos es bastante ingenua y hasta ñoña.

Su gran amor, o por lo menos así lo cree ella, es Kitamura-kun pero sus andanzas son acompañadas por su perro Takasu Ryuuji quien aunque es una buena persona, algo maniático de la limpieza y bastante “pro-green” tiene como principal defecto tener mirada de yankee, es decir, para sus compañeros de clase a todas luces él es un delincuente con mirada perversa. Por lo tanto hay que cuidarse de él y cuando une fuerzas con la violentísima “tenori-tiger (pronunciado taiga)” pues las aventuras y los karatazos no podían esperar.

Una serie sencilla, que inicia como todo un simple slice of life / highschool, Toradora poco a poco se va convirtiendo en una mezcla de amoríos y situaciones complicadas que nos recuerdan mucho a la vida real, en el sentido que no todo se resuelve de la mejor manera para todos, aunque en algunos aspectos podemos hablar de finales felices dentro de esta serie, no llegan a ser finales disney donde todo es completamente bueno y soñado para todos sino que hay mucho por delante y grandes decisiones por tomar.

Aunque Minorin (Kusheida Minori) no es mi personaje favorito hay que reconocer su empeño y trabajo constante para conseguir sus metas mientras que los debrayes de Kitamura Yuusaku y su entusiasmo por encuerarse cada que tiene oportunidad por momentos me invita a hacer la mirada a un lado y pretender que esa imagen nunca entro a mi mente pero todo se ve mejorado con la presencia de Ami a quien le gusta fingir que es madura y muy inteligente cuando en realidad es una chica normal que porta el estigma de haber sido modelo profesional. Con 25 capítulos Toradora nos cuenta una historia redonda bastante divertida y por momentos llena de mucho sentimiento. Personalmente no podría imaginar una segunda temporada.

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