Un buen día tuve la impresión de que el anime comenzaba a caer en el cliché, en la estandarización, todo se parecía, de hecho, ya todo me sonaba igual. En un breve momento de reflexión, de esos en los que no sabes si estas dormido o meditando pensé por un momento que quizá todo había terminado, la relación entre mi otaku interior y el resto de mi había tocado fondo y ya no daba para más. A punto de prepararme para lo que sería una despedida inminente, como si escuchara mis pensamientos la televisión levantó su voz y escuché claramente lo que ocurría al fondo de mi habitación. Taiga para variar estaba discutiendo con Ryuji como siempre y ella terminó la discusión gritando a todo pulmón: Urusai!!!

Igual que Homero Simpson con el árbol-epifanía fue como un golpe directo en la cara, las ideas se me acomodaron y todo mi ser despertó. Hice un breve recuento mental y supe lo que estaba sucediendo. Eran vacaciones, había estado vagando por las tardes y un buen día me di una vuelta por la tienda de música y me encontré un set de dvds que parecían estar mal empacados pero tenían algo en común: la portada parecía ser de un anime que había visto años antes, así que sin dudarlo los compré. Entonces aprovechando que tenía mucho tiempo libre en esos días junté lo que tenia a la mano y lo condimente con un montón de palomitas, cerveza y yakimeshi.

Evidentemente los dvd’s que había comprado no contenían la serie completa, pero como era algo que ya había visto tan sólo era cuestión de conectar el disco duro de respaldo y mirar el resto en la computadora, lo cual me llevó a revisar otras series que por una extraña razón me había nacido volver a ver.

Aquel mini maratón que me armé consistió en Shakugan no Shana, ToraDora!, Ladies vs. Butlers, Rosario + Vampire y Burn-Up Scramble, entonces todo quedó claro, no se trataba de hartazgo ni aburrimiento, era simple y sencillamente el nacimiento de una gran relación, el punto en común de lo que había visto los últimos días era precisamente que una y otra vez había escuchado a la mismísima TsundeRie (Kugimiya Rie). Entonces hice a un lado todo y volví a ver Shakugan no Shana tal y como debió ser desde un principio, en voz de Rie, pues aunque el doblaje en inglés me encanta, no es lo mismo que disfrutar a mi seiyuu favorita.

Aunque hay otros grandes papeles de TsundeRie, Shakugan no Shana me gusta en particular porque al principio te da la impresión de que vas a ver un anime de acción sobrenatural y ¡nada! es mas bien un school life disfrazado con un entretenido toque de hack & slash. Es decir, si, la Nietono no Shana es una espada poderosísima regalo de la flama celestial mejor conocida como Alastor pero las flamas no pueden andar por ahí repartiendo justicia así que en su representación (si queremos verlo así) le otorgan poder a un portador de flama (o portadora mejor dicho) entonces la portadora de la flama en este caso es conocida como la chica de los ojos de fuego y el cabello llameante portadora de la nietono no shana de la flama celestial Alastor, bueno, ella; entonces la labor de las llamas, flamas o flame hazes es la de andar por ahí en el mundo combatiendo a los “devoradores de realidad”  que vienen del Crimson Realm solo para absorber todo lo que se les ponga enfrente para tener más poder… mmm digamos que una vez más la humanidad termina siendo las pilas alcalinas de los demás (Matrix anyone?).

Pero por compleja que pueda sonar la trama de fondo y aunque en verdad es de lo mas interesante y conflictiva, al final lo único que uno quiere saber es si Yuji elegirá a la enigmática Shana o a su compañera Kazumi. Los aprendizajes de Shana en el mundo “real” así como sus enfrentamientos con los profesores y su pasión por el pan de melón (que a mi me parece que son conchas de vainilla) terminan por hacer que Shakugan no Shana se sienta más como un típico school life / harem.

Personajes deliciosos como Margery Daw, la súper seria y formal Whilhemina Carmel o la silenciosa Hecate le agregan mucho carácter a la serie por lo que no termina siendo un simple triángulo de amor y ya sino que también incluye una búsqueda de poder y la lucha por defender a la humanidad.

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