Personalmente prefiero cuando uno se puede referir de manera rápida a una serie y ser comprendido por quienes son seguidores, no hay mucho qué explicar cuando uno menciona “Un Eva” o cuando dices “Ranma”, “Macross” o hasta el no muy agraciado “Naruto” o mejor aún cuando inventamos palabras y decimos “Wanpis” como pa acortar lo que originalmente son dos palabras.

De vez en cuando, sobre todo ante nuestros amigos de Nippon nos topamos con nombres que requieren un tiempo para encontrar su “nombre corto”, ahí está Suzumiya Haruhi no yuutsu a quien prometo dedicarle un buen rato la próxima oportunidad pues da mucho de qué hablar y no solo por el nombre que eventualmente pudo terminar con el referente de tan solo Haruhi, ahora, lo que en ocasiones pareciera sencillo, a veces no lo es tanto.

Ookami-san to Shinchinin no Nakama-tachi me causó conflictos desde un principio pues al nombre no le entendía muy bien, la mejor interpretación, bueno no, la interpretación más sencilla es Ökami san y sus 7 compañeros (Ö es para acortar la doble o) pero incluso ahí hay un juego de palabras pues dependiendo la forma en la que se escriba (kanji) Ökami puede interpretarse como “lobo” lo cual es bastante pertinente para el diseño de esta serie.

Para nuestra suerte (por lo menos la mía) esta serie tuvo el éxito suficiente (o sea no tanto pero tampoco paso sin pena ni gloria) como para que el referente Okami san baste para identificarla y entonces la historia es relativamente sencilla, un Seinen / school life  bastante normalito con un par de detalles que casi lo vuelven interesante.

Esta serie de 12 capítulos es la adaptación de las novelas de Okita Masashi ilustradas por Unaji y que fue animado por JC Staff y licenciado para Funimedia pues trata de hacer parodias, homenajes o referencias a los cuentos clásicos de la infancia. Como explique antes, Okami san encarna al lobo, hay una caperucita roja, una bruja (o más de una por ahí) y un emo

En realidad lo primero que me atrajo de esta serie fue el enorme parecido y aspiraciones de tsundere de Ookami Ryoko con una de mis grandes favoritas Aisaka Taiga, es casi como si esta serie fuera la continuación de Todadora unos años después o quizá el año en que Taiga se va a un colegio privado pues hasta el uniforme se parece, solo que sería una Taiga mas grandecita y bastante más alta aunque no menos plana (gomen! Taiga). El punto es que en esta versión no es un delincuente aficionado a la limpieza y ecología quién hace mancuerna con Tai… digo, Ryoko-chan, sino como dije, un emo, con el flequito y toda la cosa, Ryoushi es un chico común con un miedo, por no decir pánico, a que lo miren, así pues en realidad su presencia es tan sigilosa como la de un ninja pues su interés es pasar desapercibido ya que no tolera las miradas intensas de nadie, así pues logra dominar la técnica del ataque a distancia con su tirachinas (me encanta la palabra, me imagino un montón de Xian-pus voladoras) y bueno, hace pareja con Ryouko y forman el dúo dinámico Ryouko / Ryoushi que luchan contra el mal con los gato-guantes  y el tirachinas… damn, así o más chafa, la verdad es que la serie está mejor de lo que suena aunque por mi parte tampoco es que sea de mis favoritas.

Si me gusta la cantidad de personajes y tonteras que podemos ver en una serie que aunque corta resulta entretenida pero tampoco algo memorable que sienta deseos de volver a ver una y otra vez. Quizá, solo quizá las novelas estén mejor y aporten material para una segunda temporada o mejor dicho un segundo round porque en el fondo si parece como si hubiera algo interesante por ahí, oculto y quizá un poco desperdiciado por ahora.

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